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Competencias LOMLOE Andalucía - Guía práctica para docentes

Lucía Solorio

Lucía Solorio

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19 de abril de 2026

Estudiantes consultan libros y tablet en biblioteca, preparándose para las competencias específicas LOMLOE Andalucía.

Las competencias específicas de la LOMLOE en Andalucía han cambiado la manera de entender la programación didáctica: ya no basta con enumerar contenidos, ahora hay que traducir lo que el alumnado debe ser capaz de hacer en situaciones reales, observables y evaluables. En este artículo te explico qué son, cómo se relacionan con los criterios de evaluación y los saberes básicos, y cómo bajarlas al aula sin perderte entre términos legales.

Lo esencial para entender el currículo competencial andaluz

  • Las competencias específicas no son contenidos ni objetivos genéricos: son desempeños concretos que el alumnado debe demostrar.
  • En Andalucía, el currículo conecta esas competencias con criterios de evaluación, saberes básicos y situaciones de aprendizaje.
  • La evaluación no se apoya solo en el resultado final, sino también en el proceso, la observación y las evidencias recogidas.
  • En Primaria y ESO, la lógica curricular es la misma, pero cambia la secuenciación y el nivel de concreción por etapa.
  • En Educación Artística y dibujo, esta estructura funciona especialmente bien porque facilita proyectos, creación y explicación del proceso.
  • El error más común es programar desde el contenido y no desde la evidencia que vas a pedir al alumnado.

Qué son y por qué cambian la forma de programar

Yo suelo explicarlo de forma sencilla: una competencia específica no dice solo “qué tema se va a dar”, sino qué actuación concreta debe poder realizar el alumno o la alumna cuando usa unos saberes básicos en una situación determinada. Esa diferencia parece pequeña, pero cambia toda la lógica de la programación.

En el currículo andaluz vigente, la idea es clara: el aprendizaje no se organiza como una lista de temas sueltos, sino como una progresión de desempeños. Por eso las competencias específicas no viven aisladas. Se apoyan en la práctica, se relacionan con las competencias clave y ayudan a llevar el perfil de salida a tareas reales del aula.

En una materia artística, por ejemplo, no basta con “conocer los colores” o “saber qué es una composición”. Lo importante es que el alumnado pueda observar, experimentar, crear, justificar decisiones y compartir resultados. Esa es la lógica que hay detrás de las competencias específicas de la LOMLOE en Andalucía.

Si entiendes esto, el resto del currículo deja de parecer un laberinto y empieza a tener una estructura bastante lógica. El siguiente paso es ver cómo se conectan esos elementos entre sí.

Cómo encajan con criterios, saberes y situaciones de aprendizaje

Este es el punto donde muchas programaciones se atascan. Yo recomiendo leer el currículo como una cadena: competencia específica, criterios de evaluación, saberes básicos y situación de aprendizaje. Si uno de esos eslabones falla, la propuesta pierde coherencia.

Elemento Qué significa Para qué sirve Cómo lo uso yo
Competencia específica Desempeño que el alumnado debe poder mostrar en una situación concreta Marca la dirección del aprendizaje La tomo como meta funcional de la tarea
Criterio de evaluación Indicador observable del nivel alcanzado Permite valorar el progreso Lo convierto en evidencia medible
Saberes básicos Conocimientos, destrezas y actitudes que sostienen el aprendizaje Aportan contenido y base conceptual Los selecciono según la tarea, no al revés
Situación de aprendizaje Conjunto de actividades articuladas en un contexto significativo Hace visible la competencia La diseño para que el alumno haga, explique y revise

La clave práctica está en no confundir evaluación con examen. En la normativa andaluza se insiste en que la observación del proceso tiene mucho peso, y eso encaja muy bien con tareas creativas: bocetos, pruebas de color, decisiones de composición, explicación oral, portafolio o revisión final. En otras palabras, lo que importa no es solo la obra terminada, sino también cómo se llegó a ella.

Si una tarea no permite observar nada, no sirve como base de evaluación. Por eso las situaciones de aprendizaje deben estar pensadas para que el alumnado ponga en juego esas competencias, no para decorar la programación con un nombre bonito.

Qué aporta la concreción andaluza en la práctica docente

La Junta de Andalucía no cambia la lógica general de la LOMLOE, pero sí la concreta con bastante precisión. En Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, los decretos autonómicos y la orden de desarrollo ordenan el currículo de forma que las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes básicos queden unidos a situaciones de aprendizaje y al perfil competencial correspondiente.

Eso tiene varias consecuencias útiles. Primero, obliga a secuenciar mejor. No se programa igual en Primaria, donde la organización es por ciclos, que en ESO o Bachillerato, donde la referencia baja al curso y al progreso esperado en cada etapa. Segundo, refuerza una idea que a veces se olvida: la evaluación debe estar conectada con lo que el alumnado realmente hace, no con lo que el docente enumera en un documento.

En 2026, esta concreción sigue siendo importante porque evita interpretaciones demasiado libres. Yo diría que el BOJA andaluz lo deja bastante claro: el currículo se organiza para relacionar competencias, criterios y saberes y llevarlos a situaciones que permitan aprender de verdad, no solo cumplir expediente.

Lee también: Situaciones de aprendizaje Infantil - Guía LOMLOE y creatividad

Lo que cambia según la etapa

Para no perder tiempo buscando matices que luego te confunden, conviene tener presente esta diferencia básica:

  • En Educación Infantil, la mirada es global y el trabajo competencial se integra en experiencias y rutinas.
  • En Educación Primaria, el currículo se organiza por ciclos y las áreas, como Educación Artística, se conectan con una evaluación continua y observacional.
  • En ESO, el currículo baja a materias como Educación Plástica, Visual y Audiovisual y gana peso la progresión por curso y la definición precisa de evidencias.
  • En Bachillerato, la exigencia de autonomía y madurez es mayor, y las competencias específicas se orientan a un desempeño más sofisticado y especializado.

Entender esa diferencia te ahorra errores muy comunes en programación. Y, sobre todo, te prepara para aterrizar la teoría en propuestas que sí funcionan en el aula.

Niña con manos pintadas de colores, sonriendo. Logo de eRodio oposiciones. Preparación para competencias específicas LOMLOE Andalucía.

Cómo llevarlas al aula sin convertir la programación en burocracia

Si yo tuviera que resumir el trabajo docente en cuatro pasos, lo haría así: elegir la competencia adecuada, definir la evidencia, diseñar la tarea y preparar el instrumento de evaluación. Todo lo demás debería girar alrededor de eso.

  1. Selecciona una o dos competencias específicas que tengan sentido para la edad y la tarea. Más no siempre es mejor; de hecho, suele ser peor.
  2. Traduce la competencia a una acción observable. Pregúntate qué hará el alumnado para demostrar que la ha alcanzado: crear, comparar, interpretar, justificar, compartir, revisar.
  3. Elige los saberes básicos necesarios. Aquí no conviene meter contenido por inercia. Solo debe entrar lo que ayude a resolver la situación.
  4. Diseña una evidencia clara. Puede ser una lámina, un proyecto visual, una exposición breve, un cuaderno de proceso, una maqueta o un mural colaborativo.
  5. Usa una rúbrica o una escala de observación para valorar la calidad del desempeño. Si el criterio no se puede observar, se queda en intención.

En Educación Artística, este enfoque funciona especialmente bien porque la creatividad necesita proceso. Un proyecto de dibujo, por ejemplo, puede incluir observación de referentes, bocetado, elección de técnica, ejecución, revisión y explicación final. Cada una de esas fases deja pistas para evaluar competencias distintas sin tener que forzar la tarea.

La ventaja de este modelo es muy concreta: te ayuda a programar menos desde la teoría y más desde la experiencia real del alumno. Y eso se nota en el aula desde el primer trimestre.

Ejemplos útiles en Educación Artística y dibujo

Este es el terreno donde la normativa se vuelve más comprensible. Cuando hablamos de dibujo, imagen o expresión visual, las competencias específicas dejan de ser una abstracción y se convierten en acciones muy reconocibles.

  • Analizar referentes visuales: el alumnado observa ilustraciones, carteles, cómics o obras sencillas y comenta qué recursos usa el autor para comunicar una idea.
  • Experimentar con materiales y técnicas: prueba lápiz, tinta, collage, acuarela o herramientas digitales para descubrir qué efecto produce cada una.
  • Crear una pieza con intención comunicativa: diseña un cartel, una portada, una viñeta o una composición para transmitir un mensaje concreto.
  • Justificar decisiones: explica por qué ha elegido cierta paleta, un encuadre o una distribución de elementos. Esto es clave porque hace visible el razonamiento, no solo el resultado.
  • Compartir y revisar: presenta el trabajo, escucha observaciones y mejora una segunda versión si la tarea lo permite.

En Primaria, un proyecto de ilustración sobre un cuento puede trabajar observación, composición y expresión oral sin complicar demasiado la propuesta. En ESO, una tarea de diseño de identidad visual para una campaña escolar ya permite exigir más: coherencia gráfica, intencionalidad, uso responsable de recursos y argumentación del proceso. La diferencia entre ambas no es solo de nivel; también lo es de profundidad competencial.

Yo aquí veo una ventaja muy clara para un portal como Dibucos.es: este enfoque encaja de forma natural con recursos imprimibles, fichas de creación, propuestas de color, plantillas de bocetado y ejercicios de observación. Cuando la actividad está bien pensada, la competencia deja de ser un concepto lejano y se vuelve práctica creativa real.

Y precisamente por eso conviene hablar ahora de los fallos que más suelen aparecer cuando se intenta aplicar todo esto deprisa.

Errores habituales al convertir la norma en programación

El primer error es el más frecuente: copiar y pegar la redacción oficial sin convertirla en una propuesta docente concreta. Eso produce documentos correctos en apariencia, pero vacíos en la práctica.

El segundo error es mezclarlo todo en el mismo saco. Competencia, criterio, saber básico y actividad no son sinónimos. Si los confundes, luego no sabes qué evaluar ni con qué evidencia hacerlo.

El tercer error es evaluar solo el producto final. En materias creativas eso empobrece mucho la valoración, porque deja fuera el proceso, la revisión y la capacidad de explicar decisiones. Y ahí suele haber información muy valiosa.

El cuarto error es diseñar tareas que no se pueden observar bien. Si la actividad no deja rastros claros del desempeño, la evaluación se vuelve subjetiva y poco útil.

El quinto error es olvidar la diversidad del aula. La normativa andaluza insiste en la atención a las diferencias individuales, y eso no se resuelve con una adaptación genérica al final de la programación. Hay que pensar desde el inicio en apoyos, alternativas metodológicas y distintas formas de demostrar la competencia.

Cuando evitas esos fallos, el currículo deja de ser un trámite y empieza a funcionar como una herramienta de diseño. Y ese, sinceramente, es el cambio que más se nota en el día a día.

Lo que conviene tener a mano antes de cerrar una programación competencial

Si yo estuviera preparando una programación ahora mismo, me quedaría con una idea práctica: no empieces por rellenar apartados, empieza por decidir qué desempeño vas a pedir. A partir de ahí, todo encaja mejor: eliges la competencia específica, filtras los saberes básicos, redactas criterios observables y diseñas una situación de aprendizaje que deje ver el progreso.

También te diría que no te obsesiones con meter muchas competencias en una sola propuesta. Una buena tarea, bien alineada y bien evaluada, vale más que cinco referencias curriculares colocadas sin criterio. En LOMLOE, y especialmente en Andalucía, la calidad está en la coherencia entre lo que se pretende, lo que se hace y lo que se valora.

Si trabajas en un área creativa, esa coherencia es todavía más importante. Dibujo, composición, color, imagen y comunicación visual ofrecen un terreno perfecto para demostrar competencias de forma auténtica, siempre que la actividad esté bien pensada y la evaluación mire también el proceso. Ahí es donde el currículo realmente cobra sentido.

Preguntas frecuentes

Son desempeños concretos que el alumnado debe demostrar en situaciones reales, utilizando saberes básicos. No son solo contenidos, sino acciones observables y evaluables.
Los criterios de evaluación son indicadores observables que permiten valorar el nivel alcanzado en cada competencia. Sirven para medir el progreso y la adquisición de los desempeños.
El error más frecuente es programar desde el contenido en lugar de hacerlo desde la evidencia que se espera del alumnado. Esto lleva a programaciones poco coherentes y difíciles de evaluar.
En Educación Artística, las competencias se traducen en acciones como analizar referentes, experimentar con técnicas, crear piezas comunicativas, justificar decisiones y compartir el proceso creativo.
La lógica curricular es similar, pero cambia la secuenciación y el nivel de concreción. En Primaria es por ciclos, y en ESO se enfoca más en la progresión por curso y la definición de evidencias.

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Autor Lucía Solorio
Lucía Solorio
Soy Lucía Solorio y tengo 11 años de experiencia en el mundo del dibujo y la creatividad. Desde pequeña, siempre he sentido una fascinación por el arte y la expresión visual, lo que me llevó a explorar diferentes técnicas y estilos a lo largo de los años. Me encanta compartir mis conocimientos y ayudar a otros a descubrir su propia creatividad. En este sitio, me enfoco en ofrecer recursos imprimibles que faciliten el aprendizaje y la práctica del dibujo, así como en simplificar conceptos que a veces pueden parecer complicados. Mi enfoque se centra en proporcionar información útil, precisa y actualizada, siempre verificando las fuentes y comparando diferentes perspectivas. Disfruto organizando el conocimiento de manera clara y accesible, para que cada lector pueda sentirse inspirado y motivado a desarrollar su propio estilo artístico. Espero que mis contribuciones en dibucos.es sean de gran ayuda para todos aquellos que buscan explorar su creatividad a través del dibujo.

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