La comparación LOMCE vs LOMLOE tiene sentido cuando se mira lo que cambia en el día a día del aula: cómo se enseña, cómo se evalúa y qué pasa cuando un alumno necesita más apoyo. La diferencia entre ambas leyes va mucho más allá del nombre; una reforzaba la selección temprana y la lógica de pruebas finales, mientras la otra apuesta por un modelo más competencial e inclusivo. Aquí te explico qué implica eso en 2026, qué desapareció y qué conviene tener en cuenta si trabajas con materiales escolares o quieres entender mejor el sistema educativo español.
Lo esencial en pocas líneas
- La LOMLOE es el marco vigente en España en 2026 y la LOMCE quedó superada.
- El currículo pasó de un peso fuerte de contenidos y estándares a otro basado en competencias, criterios y saberes básicos.
- Las reválidas finales desaparecen y la titulación depende más de la evaluación continua y de la decisión colegiada del profesorado.
- La repetición se reserva como medida excepcional y debe ir acompañada de refuerzo.
- Religión sigue ofreciéndose, pero su nota no cuenta en los procesos donde compiten los expedientes.
- La inclusión y la escolarización equilibrada ganan mucho más peso que en el modelo anterior.

Cómo se ve el cambio en una tabla
Si tuviera que resumir la evolución del sistema en una sola idea, diría que la LOMCE ordenaba la escuela con más lógica de selección y la LOMLOE la reorganiza para enseñar, acompañar y evaluar mejor. Esa diferencia se nota en la estructura de las etapas, en la forma de titular y en el papel que tienen los centros a la hora de atender la diversidad.
| Aspecto | LOMCE | LOMLOE | Qué cambia en la práctica |
|---|---|---|---|
| Naturaleza de la reforma | Ley orgánica 8/2013, pensada como reforma específica del sistema. | Ley orgánica 3/2020, que modifica la LOE y desplaza a la LOMCE. | El marco actual ya no es el de la LOMCE, sino el de la LOE reformada. |
| Currículo | Más peso de contenidos y estándares de aprendizaje evaluables. | Más peso de competencias, criterios de evaluación, saberes básicos y perfil de salida. | La enseñanza se orienta más a aplicar lo aprendido que a acumular temario. |
| Evaluación final | Reválidas al final de etapa y nota combinada de expediente y prueba. | No hay reválida final de ESO ni de Bachillerato. | La evaluación continua gana protagonismo y una sola prueba deja de decidirlo todo. |
| Promoción y repetición | La lógica de paso de curso estaba más ligada a materias suspendidas y a itinerarios. | La promoción es más colegiada, con refuerzos y repetición como medida excepcional. | Se protege más la progresión del alumno y se interviene antes cuando hay dificultades. |
| Religión | Se integra dentro del sistema de estándares de aprendizaje evaluables. | Sigue ofertándose, pero sus notas no cuentan en la concurrencia de expedientes. | Su peso real baja en los procesos de admisión o comparación académica. |
| Inclusión | Modelo menos centrado en la escolarización equilibrada y la personalización. | Más énfasis en inclusión, equidad, atención personalizada y recursos de apoyo. | La diversidad se entiende como parte normal del sistema, no como un añadido. |
Con esta foto general ya se entiende por dónde va el cambio. A partir de aquí, lo importante es bajar al currículo, porque ahí es donde la reforma deja de ser teórica y empieza a cambiar la forma de trabajar en clase.
Del contenido al enfoque competencial
La LOMLOE pone en el centro el Perfil de salida, que traduce las competencias clave que el alumnado debe haber desarrollado al acabar la enseñanza básica. A partir de ahí, los currículos se articulan con competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos, no solo con una lista de temas que hay que “dar”.Qué significa saberes básicos
Yo lo leo como un intento claro de evitar un currículo enciclopédico. Los saberes básicos son los conocimientos, destrezas y actitudes imprescindibles para resolver situaciones reales. En la práctica, eso pide menos repetición mecánica y más tareas que obliguen a usar lo aprendido con sentido.
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Cómo se nota en una actividad real
En una clase de Educación Plástica, Visual y Audiovisual, por ejemplo, ya no basta con copiar un modelo: tiene más sentido pedir una composición propia, justificar decisiones de color o encuadre y revisar el resultado con una rúbrica sencilla. Eso encaja muy bien con materiales imprimibles útiles, porque un buen recurso no solo propone ejercicios, sino que ayuda a evidenciar aprendizaje.
Cuando ese cambio se baja al día a día, la evaluación deja de ser un trámite y se convierte en una pieza central del sistema.
Cómo cambian la evaluación, la promoción y la titulación
La LOMCE apostaba por una lógica más dura de cierre de etapa. En la ESO, el título se vinculaba a una evaluación final y, en su formulación original, la nota combinaba un 70% de expediente y un 30% de prueba externa; además, el sistema contemplaba reválidas al final de etapa. La LOMLOE cambia esa dirección: suprime la evaluación final de la ESO, retira la reválida de Bachillerato y deja la titulación en manos de la consecución de competencias y objetivos, con decisión colegiada del profesorado.- Menos peso de una prueba única: la evaluación vuelve a ser continua y global.
- Más valor del proceso: se mira la evolución, no solo el resultado puntual.
- Diagnóstico con función de mejora: en 4.º de Primaria y 2.º de ESO hay evaluaciones orientadoras, no punitivas.
- Más apoyo cuando hay dificultades: la repetición no sustituye al refuerzo.
Eso lleva directamente a la pregunta que más preocupa a familias y profesorado: cuándo se repite y qué pasa con los itinerarios.
Por qué desaparecen los itinerarios tempranos y gana peso el apoyo
La LOMCE empujó con más fuerza la diferenciación temprana, sobre todo en la ESO, con itinerarios orientados a Bachillerato o Formación Profesional y con una etapa pensada, en parte, para decidir rápido quién seguía por cada vía. La LOMLOE intenta que la enseñanza obligatoria sea más comprensiva y que el alumno no quede encajado demasiado pronto en una etiqueta académica.
La repetición también se vuelve más excepcional. En Primaria solo puede producirse una vez en toda la etapa; en la enseñanza obligatoria, el máximo general es dos repeticiones en total y siempre con medidas de refuerzo y apoyo. En 4.º de ESO todavía cabe una permanencia adicional de forma extraordinaria si el equipo docente cree que ayuda a alcanzar las competencias.
- Lo que no cambia: repetir sigue existiendo.
- Lo que sí cambia: ya no se presenta como la respuesta normal al desfase.
- Lo que debe pasar siempre: un plan de refuerzo concreto, no una simple repetición de curso.
Con esta lógica, el foco se desplaza hacia la equidad y la inclusión, que es donde la diferencia entre leyes se ve con más claridad.
Religión e inclusión ya no pesan igual que antes
En Religión, la clave no es solo que siga ofreciéndose, sino cómo queda su peso dentro del sistema. La LOMLOE la mantiene como materia voluntaria para las familias, pero sus calificaciones no se computan cuando hay concurrencia entre expedientes académicos. En otras palabras: sigue formando parte de la oferta, pero ya no actúa como un factor de ventaja o desventaja en esos procesos.
En paralelo, la ley refuerza la educación inclusiva, la atención personalizada y la necesidad de evitar la segregación por razones socioeconómicas o de otra naturaleza. También obliga a que el alumnado con necesidades específicas reciba recursos y apoyos adecuados, no solo ajustes teóricos sobre el papel. Yo aquí veo un giro muy claro: el centro no debe limitarse a clasificar, sino a acompañar de verdad.
Si una familia compara centros, esta parte importa tanto como el currículo; y si un docente diseña materiales, también le cambia la forma de trabajar.
Qué conviene revisar si trabajas con materiales escolares
Para un centro, para una familia o para quien crea recursos didácticos, la lectura práctica es sencilla: la ley actual premia mejor las tareas que integran aprendizaje, reflexión y evidencia real de competencia. No basta con fichas que repiten contenido; hacen falta actividades que permitan observar qué sabe hacer el alumno con lo aprendido.
- Revisa la evaluación: si el centro sigue midiendo solo memorización, está trabajando con una inercia más propia de la lógica anterior.
- Cuida la secuencia: una buena situación de aprendizaje empieza en una tarea concreta y termina en una producción útil, no en una lista de ejercicios sueltos.
- Apoya con criterios claros: rúbricas simples, ejemplos resueltos y feedback corto funcionan mejor que correcciones genéricas.
- Piensa en la diversidad: el mismo material debe poder servir a ritmos distintos sin rebajar el nivel de exigencia.
En una web como Dibucos.es, esto se traduce muy bien en imprimibles que combinan creación, observación y autoevaluación, porque ahí el alumno no solo rellena, sino que demuestra y mejora.
Lo que conviene recordar antes de sacar conclusiones
La conclusión útil no es que una ley sea “mejor” en abstracto, sino que cada una responde a una idea distinta de escuela. La LOMCE dejó una huella de evaluación más selectiva y de itinerarios más tempranos; la LOMLOE, que sigue siendo el marco vigente en 2026, empuja hacia competencias, inclusión y apoyo continuado.
- Si comparas documentos escolares, mira primero criterios de evaluación, competencias y medidas de apoyo.
- Si comparas materiales, fíjate en si ayudan a resolver tareas reales o solo a repetir contenidos.
- Si comparas centros, comprueba cómo convierten la ley en práctica cotidiana, porque ahí es donde se nota de verdad el cambio.
- Ten presente que el marco es estatal, pero cada comunidad autónoma concreta parte del currículo y de la organización.
Yo me quedo con una idea muy simple: la reforma no consiste solo en cambiar nombres, sino en pasar de un sistema que medía mucho a uno que intenta enseñar, evaluar y acompañar mejor. Y esa diferencia, en el aula, se nota enseguida.