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Saberes básicos LOMLOE - ¿Contenidos o algo más?

Laia Zamora

Laia Zamora

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5 de abril de 2026

Saberes básicos LOMLOE: qué son y cómo aplicarlos. Los saberes básicos son los contenidos esenciales para el aprendizaje.
La LOMLOE ha cambiado la manera de leer el currículo, y por eso conviene aclarar un punto que genera confusión con facilidad: si los saberes básicos son simplemente contenidos o si, en realidad, implican algo más amplio. Aquí voy a explicarlo con claridad, sin rodeos, y además lo voy a aterrizar en ejemplos de dibujo y educación artística para que se vea cómo se aplica en la práctica. También verás cómo distinguirlos de las competencias y de los criterios de evaluación, que es donde suele estar la clave.

Lo esencial para entender el cambio curricular sin perderte

  • Los saberes básicos combinan conocimientos, destrezas y actitudes, no solo temas para memorizar.
  • En la LOMLOE funcionan como la base que permite desarrollar competencias específicas.
  • Confundirlos con “contenidos” a secas suele llevar a programaciones más teóricas y menos competenciales.
  • En materias creativas, como Educación Artística o EPVA, se ven mejor en tareas reales: observar, hacer, corregir y justificar.
  • Si lees una programación, busca siempre la relación entre saberes básicos, criterios de evaluación y competencia final.

Qué significa realmente en la LOMLOE

La explicación oficial es bastante más precisa de lo que parece a simple vista: los saberes básicos son conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen el contenido propio de un área y cuyo aprendizaje resulta necesario para adquirir las competencias específicas. Dicho de forma más humana: no son solo una lista de temas, sino la base mínima que permite aprender con sentido.

Por eso la duda de fondo es si los saberes basicos son los contenidos o si la LOMLOE los formula de otra manera. Yo me quedaría con una respuesta matizada: sí, forman parte del contenido curricular, pero no se reducen a un inventario de conceptos. La norma los presenta como algo que hay que activar, aplicar y relacionar con tareas concretas.

En una materia creativa esto se entiende muy rápido. Saber qué es la proporción no sirve de mucho si el alumno no la aplica en un boceto, no la corrige cuando el dibujo falla y no entiende cuándo conviene usarla para lograr una intención expresiva. Esa es la diferencia entre estudiar un tema y aprender de verdad. Y precisamente por eso conviene separar bien este concepto del de “contenido” tradicional.

Saberes básicos LOMLOE: qué son y cómo aplicarlos. Los saberes básicos son los contenidos esenciales para el aprendizaje.

Por qué no conviene tratarlos como contenidos a secas

Durante años, la palabra “contenidos” funcionó como una etiqueta cómoda para organizar materias. El problema es que, si uno se queda ahí, la enseñanza se vuelve demasiado lineal: explico, el alumno toma nota, se repite, se examina. La LOMLOE intenta evitar ese esquema porque entiende que aprender no es acumular información, sino saber usarla en contextos reales.

Yo diría que aquí está el cambio más importante: el currículo ya no gira solo en torno a lo que se dice en clase, sino a lo que el alumno es capaz de hacer con lo que aprende. Un saber básico de dibujo no es únicamente “conocer el color”, sino reconocer cómo se mezcla, cómo cambia la percepción visual y cómo influye en una composición. Ese salto de la teoría a la acción es lo que realmente marca la diferencia.

Enfoque Qué prioriza Ejemplo en dibujo
Contenidos tradicionales Información o técnica aislada Memorizar tipos de línea o materiales
Saberes básicos Conocimiento, práctica y actitud Usar la línea para crear textura, volumen o ritmo visual
Competencias Desempeño observable Resolver una composición personal con intención
Criterios de evaluación Evidencias del aprendizaje Justificar decisiones, corregir errores y mejorar la obra

La tabla ayuda a ver algo que muchas veces se mezcla: los saberes básicos no sustituyen a la evaluación ni a la competencia, sino que actúan como el suelo sobre el que todo lo demás se apoya. Y una vez claro eso, ya se puede bajar al aula y ver cómo se traduce en ejemplos concretos.

Cómo se ven en una materia creativa como dibujo o educación artística

En Educación Artística, los saberes básicos se organizan en bloques que no están puestos al azar. En Primaria, por ejemplo, suelen girar en torno a la recepción y el análisis, la creación e interpretación, y las artes plásticas, visuales y audiovisuales. Eso me parece muy acertado, porque refleja bastante bien cómo trabaja cualquiera que aprende a dibujar: primero observa, luego prueba, después corrige y finalmente comunica algo con su trabajo.

Si lo llevamos a ejemplos reales, la idea se vuelve mucho más clara. Un alumno no “ve imágenes” sin más: aprende a leerlas. No “hace un dibujo” porque sí: decide qué recursos usar. No “usa color” de forma mecánica: comprende qué cambia cuando modifica la intensidad, el contraste o la saturación. Esa cadena de acciones es exactamente la que la LOMLOE quiere poner en valor.

  • Recepción y análisis: observar un cartel, una ilustración o una viñeta y explicar qué comunica y cómo lo hace.
  • Creación e interpretación: pasar de la observación al boceto, al ensayo de técnicas y a la producción final.
  • Lenguaje visual: trabajar línea, forma, color, textura, composición y encuadre con intención.
  • Contexto artístico: relacionar una obra o una técnica con su época, su función y su valor expresivo.

En Secundaria, el enfoque sigue la misma lógica, aunque con mayor profundidad. Se insiste más en la lectura de imágenes, en la evolución de los lenguajes visuales y en el uso consciente de técnicas, medios y soportes. En otras palabras: no basta con hacer, también hay que saber por qué se hace así y qué efecto produce. Y ahí es donde aparecen las programaciones bien construidas o, en el otro extremo, las que se quedan en una lista de actividades sueltas.

Cómo leer una programación sin perder el sentido del currículo

Cuando reviso una programación o una situación de aprendizaje, no empiezo por las actividades. Empiezo por tres preguntas: qué competencia se quiere desarrollar, qué saberes básicos la sostienen y cómo se va a comprobar el progreso. Si esas tres piezas encajan, el resto tiene sentido; si no encajan, da igual lo bonito que suene el documento.

Una forma práctica de leerlo es esta:

  1. Identifica la competencia específica que se quiere trabajar.
  2. Localiza los saberes básicos que realmente alimentan esa competencia.
  3. Comprueba qué criterio de evaluación servirá como evidencia.
  4. Mira si la tarea final obliga al alumno a hacer algo observable, no solo a repetir información.
  5. Valora si el producto final permite revisar, mejorar y argumentar decisiones.

En una unidad de dibujo, por ejemplo, la competencia puede estar vinculada a la expresión personal o al análisis de imágenes. Los saberes básicos podrían incluir composición, técnicas secas, contraste o lectura visual. El criterio de evaluación, en cambio, debería medir si el alumno aplica esos elementos con intención y si puede explicar por qué ha tomado ciertas decisiones. Esa secuencia evita una de las trampas más comunes: confundir actividad con aprendizaje.

Y este punto lleva directamente a los fallos más habituales, porque ahí es donde muchas programaciones se desajustan.

Los errores más comunes al interpretarlos

El primer error es tratar los saberes básicos como si fueran un índice de libro. Se enumeran, se copian y se dejan quietos, cuando en realidad deberían servir para diseñar experiencias de aprendizaje. El segundo error es evaluar solo la producción final, ignorando el proceso. En arte eso es especialmente pobre, porque un trabajo puede mejorar mucho gracias a una corrección intermedia o a una decisión de último momento.

También veo con frecuencia otro problema: separar demasiado contenido y competencia. En la práctica, no funcionan por libre. El saber básico aporta la base, la competencia da dirección y el criterio de evaluación verifica el desempeño. Si uno de esos elementos queda desconectado, el currículo pierde coherencia.

  • Error frecuente: pensar que basta con “dar el tema”.
  • Error frecuente: convertir los saberes en una lista teórica sin aplicación.
  • Error frecuente: evaluar solo el resultado final y no el proceso.
  • Error frecuente: diseñar actividades bonitas que no exigen ninguna decisión real.
  • Error frecuente: usar términos de la LOMLOE sin entender la relación entre ellos.

La buena noticia es que estos fallos se corrigen con una revisión bastante simple: si cada saber básico aparece en una acción concreta, una evidencia y una valoración, la programación ya gana mucho. A partir de ahí, solo queda cerrar el círculo con una idea útil para quien trabaja con arte, dibujo o recursos imprimibles.

La forma más útil de pensar en ellos cuando trabajas arte y creatividad

Si tuviera que resumirlo en una idea práctica, diría esto: los saberes básicos son la parte del currículo que convierte la materia en experiencia de aprendizaje real. No son una excusa para acumular teoría ni una etiqueta administrativa; son el puente entre lo que el alumno necesita saber y lo que realmente va a ser capaz de hacer.

En una web como Dibucos, esto encaja muy bien con un enfoque de trabajo visual, creativo y tangible. Una ficha imprimible, un ejercicio de observación, una propuesta de collage o una actividad de composición tienen más valor cuando están conectados con un saber básico claro. Así el recurso no se queda en entretenimiento ni en manualidad suelta: pasa a formar parte de un aprendizaje con sentido.

Si te interesa interpretar bien la LOMLOE, mi recomendación es sencilla: no te quedes en la palabra “contenidos”. Mira qué conocimiento se activa, qué destreza se practica y qué actitud se espera del alumnado. Cuando esas tres capas están bien unidas, el currículo deja de parecer abstracto y empieza a funcionar como una herramienta útil de verdad.

Preguntas frecuentes

Los saberes básicos son el conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes esenciales que forman el contenido de un área curricular. No son solo temas a memorizar, sino la base necesaria para adquirir las competencias específicas y poder aplicarlas en contextos reales. Incluyen tanto la teoría como la práctica y la disposición personal.
No exactamente. Aunque forman parte del contenido curricular, la LOMLOE los concibe de manera más amplia. No se reducen a un inventario de conceptos, sino que implican la activación y aplicación de conocimientos, destrezas y actitudes. Buscan ir más allá de la mera acumulación de información, enfocándose en lo que el alumno es capaz de hacer con lo que aprende.
Los saberes básicos son el "qué" se necesita aprender (conocimientos, destrezas, actitudes). Las competencias son el "para qué" se aprende, es decir, el desempeño observable y la capacidad de usar esos saberes en situaciones reales. Los criterios de evaluación son el "cómo" se verifica ese aprendizaje, las evidencias que demuestran la adquisición de la competencia.
Tratarlos solo como contenidos puede llevar a una enseñanza lineal y memorística. La LOMLOE busca que el aprendizaje sea significativo y funcional, donde el alumno sepa usar la información. Confundirlos limita el desarrollo de competencias, ya que se prioriza la teoría sobre la aplicación, la práctica y la actitud crítica o creativa en el proceso.

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Autor Laia Zamora
Laia Zamora
Me llamo Laia Zamora y tengo 10 años de experiencia en el mundo del dibujo, la creatividad y la creación de recursos imprimibles. Desde pequeña, siempre he sentido una profunda conexión con el arte y la expresión visual, lo que me llevó a explorar diferentes técnicas y estilos a lo largo de los años. Me encanta compartir mis conocimientos y ayudar a otros a descubrir su propia creatividad, ya sea a través de tutoriales, consejos prácticos o recursos que faciliten el aprendizaje. En mi trabajo, me esfuerzo por ofrecer información útil, precisa y actualizada. Me gusta investigar y comparar diferentes enfoques para simplificar temas complejos, haciendo que el arte y la creatividad sean accesibles para todos. Espero que mis contribuciones en dibucos.es inspiren a otros a expresar su imaginación y a disfrutar del proceso creativo tanto como yo.

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